Sunday , July 3 2022

Frente al Congreso, manifestantes del Movimiento Evita y de la CGT siguieron el discurso del Presidente sin cánticos ni euforia

(Foto: Franco Fafasuli)
(Foto: Franco Fafasuli)

El redoble de tambores y tambores dejó oír poco del discurso presidencial. Pero allí entre cientos sólo parece importar decir presente. Johanna es una más en la multitud que cubre la Plaza de los Dos Congresos entre banderas multicolores, las de los principales sindicatos de la CGT, las de los movimientos sociales y las que identifican a los alcaldes del Conurbano cuando el sol del mediodía empieza a pegar fuerte. . Allí se despliega toda la liturgia y la capacidad de movilización del peronismo. Hay pocas canciones y poca euforia. Apoyo, pero sin tanto calor popular. Bastante frio.

Johanna dice que fue a “apoyar al presidente”. Y que espera que “se pueda solucionar la inflación y la pobreza”. Hace tres años que recibe un plan social en Berazategui. La rodean las banderas azules del Movimiento Evita, que responde a la chino Navarro, secretario de Relaciones Parlamentarias del Gobierno y con despacho en la Casa Rosada. Cerca hay un camión de AYSA que reparte agua en vasos de plástico. Esta vez, aunque columnas de manifestantes llegaron temprano desde diferentes puntos de la ciudad, no hay megáfonos ni punteros para guiar a los militantes a cantar canciones. Tampoco hay presencia de “La Cámpora”, el sector del Frente de Todos que responde al kirchnerismo más duro y que se opone al principio de acuerdo con el FMI.

Trompetas y silbatos se escuchan a ritmo durante el discurso de Alberto Fernández. Y el mayor aplauso es para el retiro del bloque opositor del recinto cuando el Presidente les reprocha la deuda externa que contrajo Mauricio Macri. Hay un pito casi unánime y son muchos los que gritan “vendepatria”, “corrupto” o “ladrón” cuando se menciona al expresidente.

Uno de ellos es Rodolfo, quien llegó desde San Fernando a la esquina del Palacio Legislativo con dos carteles hechos a mano que destacan lo que considera “algunos aciertos del Gobierno”. Se pueden leer las palabras Vaca Muerta, Gas, Ruta de la Seda, Vacunas. Aplaude cada vez que la pantalla gigante enfoca a la ministra Carla Vizzotti. “Estuve aquí el año pasado cuando éramos pocos. Tenemos que darle apoyo al Presidente, es la única forma de salir adelante”, dice convencido. A sus 72 años, sigue esperanzado. Y critica duramente a la oposición: “Una pena que se hayan retirado así. Además, fíjense que muestran banderas ucranianas y no se acordaban que hubo un golpe de estado aquí mismo, en Bolivia.

140 Sesiones Ordinarias de Apertura en el Congreso Nacional, el 1 de marzo de 2022, en Buenos Aires, Argentina.  Foto: Charly Díaz Azcue/Comunicación Senado.
140 Sesiones Ordinarias de Apertura en el Congreso Nacional, el 1 de marzo de 2022, en Buenos Aires, Argentina. Foto: Charly Díaz Azcue/Comunicación Senado.

En la Avenida de Mayo, completamente cercada desde Plaza de Mayo hasta la sede del Parlamento, militantes de diferentes grupos permanecen a un lado. Germán Cáceres es uno de los que llegaron con integrantes del Grupo El Plumerillo de San Martín. Con remeras blancas que tienen en la espalda la leyenda 10 años y la imagen de un abrazo entre Juan Domingo Perón y Evita, él y sus compañeros tienen las manos llenas de pequeños panfletos que dicen Moreira-Katopodis y que ayudan a tapar la avenida. por varias cuadras. La referencia es para el intendente del partido del Noroeste bonaerense y para uno de los ministros “albertistas” del Gabinete Nacional, Gabriel Katopodis.

Cáceres dice que él también quiere “lo mejor para este gobierno” y que llegaron en varios buses, lo que le impide calcular cuántas personas fueron a esa esquina de la calle Sáenz Peña, frente a la sede del INADI.

También frente al Congreso hay enormes carteles del partido de San Martín. Y en la valla destacan varias pancartas con la inscripción “A Espacio 23″, dicen algunos “Alberto más que nunca” y otros “Alberto es el futuro”, un indicio de que apuntan a la reelección de Fernández el próximo año. Allí, muy cerca, están las columnas sindicales y las de la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular), MILES, el MTL, la Corriente Popular Unida, Octubres, Nuevo Espacio de Esteban Echeverría, la Juventud Peronista Unida y la CTD Aníbal. Verón, en medio de gigantescos globos que sobrevuelan y que se identifican con los diferentes gremios convocados.

Entre el humo de los puestos callejeros que ofrecen los populares choripanes a 300 pesos, emergen banderas de distintos distritos del sur, norte y oeste, como Florencio Varela, Presidente Perón, Lanús, Avellaneda, Merlo, Moreno, Malvinas Argentinas, Hurlingham, Almirante Brown, Quilmes y San Martín, entre otros. Y de algunos partidos que surgieron en la Ciudad de Buenos Aires, como el ParTE (que preside el legislador bonaerense Claudio Ferreño y que nació en 2017 para fortalecer la figura de Alberto Fernández). Enfrente, en un quiosco que vende periódicos, hay una pancarta gigante del SUTEP, el Sindicato Único de Trabajadores del Espectáculo.

Cerca, Marina, una de las integrantes de otro grupo llamado Identidad, que es de Hurlingham y aboga por mayores derechos de las mujeres, es optimista: “El peronismo siempre ha defendido a los trabajadores y luchado por sus derechos. Por eso estamos con el Presidente. Hay que entender que tuvimos una pandemia y que nos dejaron una deuda externa impagable. Juntos, con nuestros compañeros, vamos a sacar adelante a este país”.

(Foto: Franco Fafasuli)
(Foto: Franco Fafasuli)

En el ranking de los aplausos, también Las referencias a las vacunas y las promesas presidenciales de que no habrá ni subidas de tarifas, ni reforma de pensiones, ni reforma laboral son recibidas con efusividad. Llama la atención que esta vez no se entona la clásica Marcha Peronista ni el Himno Nacional. La multitud afuera reacciona en gran parte al unísono con la aprobación dada por los del interior del Congreso a las palabras del presidente.

Quienes estén cansados, aburridos o vengan con pequeñas criaturas prefieren salir de la plaza unos minutos antes que el resto para evitar desconcentraciones masivas. Hay largas filas frente a los bares de la zona porque los químicos que se colocan en estas ocasiones no son suficientes. Las columnas más numerosas, que saludaron al Presidente con gritos y fotos de él con el celular minutos antes de las 12, aguantaron el discurso hasta el final. Se ordena la desconcentración, más allá de que minutos antes de las 13:30 horas una anciana se desmayó en Rivadavia y Callao y que la atención médica demoró más de 10 minutos.

A lo lejos, a cuatro cuadras del Congreso, sobre la avenida Callao esquina con avenida Corrientes y con fuerte presencia policial, una columna de algunos partidos de izquierda, encabezada por el Partido Obrero, permanece de doscientos metros de largo. Es imposible escuchar el discurso del presidente desde esa distancia. Desde una vieja camioneta alguien sostiene un megáfono para cantar contra el FMI. Como tantas otras veces. Seguramente no será el último.

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