Wednesday , June 29 2022

Cristina Kirchner siguió con las críticas al Gobierno, pero Alberto Fernández se enfoca en sumar apoyos internos

Alberto Fernández estaba de buen humor en Ensenada con un ministro y un alcalde de la órbita kirchnerista, pese a la pelea con Cristina Kirchner.  En todo caso, invitó especialmente a una dirigente cercana como Victoria Tolosa Paz
Alberto Fernández estaba de buen humor en Ensenada con un ministro y un alcalde de la órbita kirchnerista, pese a la pelea con Cristina Kirchner. En todo caso, invitó especialmente a una dirigente cercana como Victoria Tolosa Paz

La interna del Frente de Todos se profundizó como nunca desde el discurso de Cristina Kirchner en Avellaneda, el lunes, y en la Casa Rosada consideran que la ruptura de la coalición, aunque virtual, es un hecho. Alberto Fernández se plantó ayer por primera vez frente a la Vicepresidenta y tiene previsto enfrentarse a ella -o al candidato que ella designe- en 2023. Sin embargo, decidió que a partir de ahora mantendrá su agenda de relaciones con los líderes de la provincia de Buenos Aires y el interior, aunque pertenecen a la órbita kirchnerista. En medio del caos y desencuentros internos, el jefe de Estado busca mantener, desde su rol, cierta normalidad. Y espera con la posibilidad de retener adhesiones, tanto para gobernar durante lo que resta de su mandato, como de cara a las próximas elecciones.

Cuando aún ardía la acalorada discusión de principios de semana sobre los discursos en Avellaneda y en la Casa Rosada, el Presidente visitó, este mediodía, Ensenada, municipio K. Con buen ánimo, entre sonrisas, selfies y fotos, el mandatario conversó con el intendente kirchnerista de la localidad, Mario Secco, e incluso pronunció un breve -y lavado- discurso. Curiosamente, también estaba su Ministro de Vivienda, Jorge Ferraresi, integrante del Instituto Patria, que dos días antes había sido sede del acto incendiario de Cristina Kirchner.

Aseguran dos colaboradores del círculo de Olivos Infobae que, en conversaciones íntimas, el alcalde y el ministro nunca se refirieron al elefante en la habitación, es decir, al fuerte malestar que transmitió anteayer el expresidente que fue seguido por la respuesta del Presidente. En cambio -dijeron- se limitaron a comentar la actividad del día, que según se informó en el Ejecutivo, estaba programado para varias semanas y había sido pospuesto debido al viaje de Alberto Fernández a la Cumbre de las Américas. “No mencionaron a Cristina. Tenían más charlas de superación, por ejemplo, hablaban de lo mal que jugó Argentinos Juniors contra Newells”, dijo un vocero del Gobierno para bajarle el dramatismo al asunto.

La última vez que el presidente visitó Ensenada fue precisamente con Cristina Kirchner y la primera plana de la dirigencia bonaerense K para anunciar juntos que se reanudaría la construcción de obras detenidas durante la gestión de María Eugenia Vidal en la gobernación y Mauricio Macri en la Presidencia. Quedaba por entregar las viviendas a los vecinos y para el día de hoy se había programado una visita para hacerlo.

Cristina Kirchner en el acto de la CTA en Avellaneda, el lunes (Franco Fafasuli)
Cristina Kirchner en el acto de la CTA en Avellaneda, el lunes (Franco Fafasuli)

A pesar del virulento discurso del lunes, en el que Cristina Kirchner arremetió contra los principales responsables económicos del gobierno, Alberto Fernández no consideró suspender la visita. Su plan, más allá de que planea enfrentarse a ella en un PASO el próximo año y que las relaciones con La Cámpora están prácticamente rotas, es mantener formularios y vínculos con alcaldes y gobernadores, incluso cuando está alineado con el vicepresidente.

“Alberto es el presidente. No va a dejar de ir a inaugurar una obra porque un referente o funcionario sea kirchnerista. No es un guiño ni un intento de conciliación. El acto estaba planeado y quedó porque nos habíamos comprometido. Es lo que corresponde”, dijo un colaborador del jefe de Estado. Y agregó que había “muy buen rollo” por parte de Secco. “Lo que propone Cristina es muy diferente a lo que le dice la gente de Alberto”deslizó hoy un alto funcionario con despacho en Casa Rosada que suele conversar con referentes del “otro lado” y percibe que la animosidad no es como la expresa la vicepresidenta.

Sí pidió, especialmente, que lo acompañaran Victoria Tolosa Paz, diputada nacional y uno de los referentes más cercanos de Buenos Aires, y Daniel “Chucky” Menéndez, de Barrios de Pie. “Iba a estar en un distrito internamente adverso, al menos tenía que ir con algunos de los míos”, dijo un dirigente albertista, quien subrayó la presencia del dirigente social. “Fue otra muestra de apoyo de su parte”, dijo. Y reveló que, hasta el último momento, hubo dudas sobre la presencia de Ferraresi, jefe del área que realizó el trabajo y líder histórico del kirchnerismo.

Alberto Fernández, junto a Secco y Ferraresi en el evento de Ensenada
Alberto Fernández, junto a Secco y Ferraresi en el evento de Ensenada

En los últimos meses, Ferraresi se había refugiado bajo el ala de Alberto Fernández. Pero recientemente comenzó a dar muestras de afinidad nuevamente con Cristina Kirchner. En realidad, el lunes acogió el acto donde el vicepresidente arremetió contra Alberto Fernández, lo que provocó poca simpatía en la Casa Rosada. En su entorno aseguran que busca mantener una posición de “equilibrio” y “puente” entre los jefes del Ejecutivo, y destacaron que avisó con anticipación al mandatario que organizaría el acto en Avellaneda. Su intención, dijeron, es mantener una sana relación con el jefe de Estado, por lo que hoy se sumó al evento en Ensenada y viajó en el helicóptero oficial con el Presidente.

El acto, llamativamente, no fue transmitido por streaming. En la Casa Rosada dijeron que se hizo con un perfil bajo porque el Presidente llegó tarde, lo que restó tiempo para un despliegue más amplio. Pero admitieron que, en realidad, Alberto Fernández “No tenía mucho más que decir” luego de su discurso de ayer en el Museo Bicentenario, donde respondió con firmeza a la vicepresidenta y defendió al Movimiento Evita desde Emilio persa.

Mientras Alberto Fernández visitaba Ensenada y conversaba con vecinos junto a kirchneristas, la expresidenta ratificó sus cuestionamientos al Gobierno. Entre la mañana y la tarde publicó dos tuits en su cuenta oficial, cuyo contenido fueron una revalidación de las ideas que había expresado frente a la militancia y sus líderes 48 horas antes.

El primero era un enlace a un artículo de El Diario.Artitulado “La empresa que CFK ‘obligó’ a exportar pescado para equilibrar las importaciones anunció su primer envío de truchas a Japón”, que acompañó con una reflexión: “Nota ilustrativa sobre los resultados del “uso de la pluma”: se generan dólares que demanda la economía y trabajo genuino que necesita el pueblo. O sea… gobernar, de eso se trata”, dijo.

Cristina Kirchner con Pablo Zurro
Cristina Kirchner con Pablo Zurro

La segunda consistió en una foto en su oficina del Senado con el alcalde de Pehuajó, Pablo Zurrosobre un programa “para transformar los planes sociales en trabajo”. “Me dijo que también lo envió al Ministro de Desarrollo Social de la Nación”deslizó, sugestivamente, aludiendo, aunque sin nombrarlo, a Juan Zabaleta, uno de los funcionarios más cercanos a Alberto Fernández.

El contenido de ambos mensajes fue una revalidación de su posición., a pesar de la fuerte reacción de los movimientos sociales, que ayer lanzaron un duro comunicado como contraataque a las críticas; y de la contundente réplica del propio Presidente, quien, aunque sin nombre y apellidos, la calificó de “traviesa”.

Hoy en la Casa Rosada continuaron considerando el mensaje del jefe del Senado como “un grave error”. “Le retiró a los movimientos sociales el apoyo que le había dado el propio Néstor Kirchner. Aunque son, más allá de sus enfados ocasionales, parte de su base electoral. Estaba terriblemente equivocado”. dijo esta tarde, todavía indignado, un alto funcionario que responde a Alberto Fernández.

Más allá de la ira ese “error” satisfizo a varios de los moderados en el gobierno. Consideraron que el hecho más importante de la sesión de ayer, pese a la inédita respuesta de Alberto Fernández, fue el repudio suscitado por Cristina Kirchner en el Frente Gran Patria y, en particular, en el líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos, Juan Grabois, quienes desde que se resistieron al pacto con el FMI sintonizaron con el kirchnerismo. Todavía tienen expectativas de sumar apoyos al abatido Alberto Fernández en las próximas elecciones, y creen que la batalla interna, más allá de la delicada situación económica y la pésima imagen de la gestión, no está perdida.

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