Friday , August 12 2022

En un clima de expectativa, Sergio Massa buscó mostrar que tiene el apoyo para su programa económico de emergencia

El momento en que Alberto Fernández abandona el escenario tras tomar juramento a Sergio Massa (Franco Fafasuli)
El momento en que Alberto Fernández abandona el escenario tras tomar juramento a Sergio Massa (Franco Fafasuli)

Alberto Fernández encabezó más de una decena de juramentaciones desde que asumió el cargo y cada funcionario entrante le dio un aire diferente a su ceremonia. Algunas fueron bastante solemnes, como la que interpretó Silvina Batakis en medio de la corrida cambiaria tras la salida de Martín Guzmán. Otros tenían cierta mística, como en el caso de Juan Manzur, que llegó tras el reemplazo posterior a las PASO; y Daniel Scioli, cuando reemplazó -por poco tiempo- a Matías Kulfas. Sergio Massa buscó, para su asunción al frente del Ministerio de Economía, hacer un despliegue de gestos y mensajes políticos orientados en una sola dirección: su proyección presidencial.

Sin embargo, tardó en llegar. El tigrense llegó casi una hora tarde a su propio partido, originalmente programado para las 5:00 p. m. Pasada esa hora, mientras el Museo del Bicentenario ya estaba repleto y listo para la juramentación, el exjefe de Diputados seguía en las oficinas privadas que ocupa en el barrio de Retiro. Allí había pasado el día, encerrado con el equipo económico que armó en tiempo récord, durante el fin de semana, para acompañarlo durante la gestión, delineando el paquete económico esperado que anunciaría luego de su juramentación.

Recién llegó a la Casa Rosada a las 17:30 horas, mientras el sótano se transformaba en un hervidero de funcionarios, empresarios y sindicalistas que se preguntaban cuándo empezaría pero aprovechaban para joder en un ambiente efusivo.

Massa entró con su esposa y el titular de AySA, malena galmarini, y con sus hijos, que ayer también le habían acompañado a la sesión de despedida de la Presidencia de Diputados. En familia acudieron a la oficina de Alberto Fernández, quien los esperaba junto a sus más cercanos colaboradores: el secretario de Presidencia, Julio Vitobello; la Secretaria Jurídica y Técnica, Vilma Ibarra; la vocera, Gabriela Cerruti; y el -nuevo- Jefe de Gabinete Adjunto, Juan Manuel Olmos.

Era la primera vez que se veían desde el lunes, cuando se conocieron en Olivos. Desde entonces solo habían hablado por teléfono, sin encuentros presenciales para discutir los últimos detalles de las misteriosas medidas que el expresidente de la Cámara de Diputados diseña desde el pasado viernes.

“Fue a buscarlo, conversaron en un ambiente distendido y luego bajaron”dicho Infobae un funcionario presidencial. Aunque luego se ocupó de resaltar que durante unos minutos habían mantenido un diálogo privado, donde Massa le mostró, en tiempo récord, el paquete que anunciará esta tarde a partir de las 19:30 horas durante una rueda de prensa en el Palacio de Hacienda.

En Casa de Gobierno aseguraron que el Presidente estaba al tanto de cada detalle, pero un estrecho colaborador del nuevo ministro relativizó esa versión. “Ahora mismo no hay tiempo ni espacio para ponernos de acuerdo en todo, todo. O te alineas, o te pasan por encima”dijo, inflando el pecho, cuando terminó la ceremonia. Y cuestionó, también, las versiones que señalan que Massa consultó todos sus pasos, también, con Cristina Kirchner.

Daniel Scioli, uno de los funcionarios salientes, dijo presente en la ceremonia (Luciano González)
Daniel Scioli, uno de los funcionarios salientes, dijo presente en la ceremonia (Luciano González)

El acto de inauguración de Massa se organizó con amplio despliegue -más de 700 invitados, una cifra inusualmente alta para este tipo de puestas en escena- y en muy pocos días, lo que derivó -al menos lo justificaron- en diversos problemas organizativos. Empezó tarde, no duró mucho y los invitados se desintegraron lentamente. Durante la desconcentración, los comentarios generales giraron en torno a si Massa podrá cumplir con las expectativas que en general ha buscado en los últimos días, paliar los desafíos económicos y, finalmente, ser competitivo en 2023.

Nadie sabía cómo responder. Algunos estaban confiados, otros muy cautelosos. Un hombre muy cercano a Tigrense, quien se consideró “el rey de los pesimistas”, dijo que, más allá de sus intenciones y deseos, Massa tendrá una batalla cuesta arriba para superar la pésima imagen del Gobierno, incluso sorteando con éxito la crisis en el corto término.

Massa y Alberto Fernández se abrazaron dos veces sobre el escenario. Sólo habló el presidente, dos veces. La primera fue para darle la bienvenida, entre cumplidos. La segunda -tras pedirle al público que lo dejara hablar una vez más- fue para reconocer los servicios prestados por su antecesor, Batakis, quien estuvo a cargo de ella solo 24 días y salió dolido, empujado por Massa; Scioli, quien no cumplió dos meses en Producción hasta que fue despedido a pedido del Tigrense; y Julián Domínguez, quien había llegado a Agricultura durante el reemplazo post PASO en 2021 y fue expulsado con un aviso telefónico. Posteriormente, el presidente bajó los escalones que lo separaban del piso; Dejó a Massa solo y sonriente en el andén y se dirigió a su oficina, donde lo esperaba Scioli. Hablaron durante una hora “de lo que viene”dijeron fuentes oficiales.

El abrazo entre Alberto Fernández y Sergio Massa
El abrazo entre Alberto Fernández y Sergio Massa

Cristina Kirchner, como es costumbre desde hace año y medio, no estuvo. Aunque han corrido rumores, en los últimos días, de que existía la posibilidad de que asista, un funcionario de Presidencia a cargo de la organización aseguró que se trataba de versiones difundidas por el masismo para arengar la idea de apoyo total al kirchnerismo. Pero aseguró que no hubo una sola señal del Instituto Patria o del Senado en ese sentido.

El evento de hoy lo tuvo todo: lágrimas, largas entrevistas con los medios del lugar, muchas alusiones a las frases armadas de moda en el oficialismo para referirse a Massa -“la última carta” y “la última bala”- y hasta un pequeño pogo concebido por amigos y familiares de Massacuando ya se había desmoronado la primera plana del Gabinete, los gobernadores y alcaldes, sindicalistas y empresarios. Un grupo de mujeres que se habían sentado detrás de todo y no llegaron a ver nada pero se quedaron hasta el final tenían un hashtag que aún no es oficial: “Sergio Massa, espalda con espalda”. Afuera, un grupo muy reducido de militantes portaba pancartas escritas a mano y banderas blancas con letras celestes que decían: “Frente Renovador”.

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Empresarios, sindicalistas y políticos: 65 fotos de todos los presentes en la inauguración de Massa

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