Thursday , June 30 2022

Gestos de distensión de la Casa Blanca con el gobierno de Alberto Fernández tras el giro y la condena a la invasión de Ucrania

Alberto Fernández y Joseph Biden durante su reunión informal en el G20 en Roma
Alberto Fernández y Joseph Biden durante su reunión informal en el G20 en Roma

La Casa Blanca emitió en las últimas horas gestos de distensión con el gobierno de Alberto Fernández, tras el giro y la condena que expresó Argentina a la invasión militar que ordenó Vladimir Putin a Ucrania. Ocurrió tras el fuerte malestar que se había generado en el seno de la administración de Joseph Biden por las primeras declaraciones que evitaban incluso nombrar a Rusia como protagonista del acto de agresión más grave en Europa desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

Las señales políticas de la Casa Blanca al gobierno peronista llegan tras el cauteloso cuestionamiento de Washington a la Cancillería por haber ignorado la palabra Rusia y el nombre putin en el primer comunicado oficial y durante la participación del representante argentino en la Asamblea General de la ONU convocada de urgencia para discutir el caso de Ucrania.

Además, hace tres semanas, Alberto Fernández visitó a Vladimir Putin en el Kremlin y le ofreció su colaboración geopolítica para favorecer los intereses de Rusia en América Latina. Aquella oferta presidencial, que sorprendió incluso a su propio gabinete, cayó como bomba de fragmentación en el Departamento de Estado.

Antony Blinken, secretario del Departamento de Estado, y Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional de Biden, se alarmaron por la tibieza inicial de Argentina al condenar la invasión de Ucrania por parte de Putin.. Blinken y Sullivan influyeron en el FMI para facilitar las negociaciones de Argentina con el directorio, y no entendieron la actitud diplomática de Alberto Fernández.

Los kirchneristas de línea dura desde el Palacio San Martín, encabezados por el vicecanciller Pablo Tettamanti y el embajador argentino en Rusia, Eduardo Zuain, camuflaron su cercanía al Kremlin alegando el elusivo concepto de equidistancia diplomática.

Y en este contexto, Argentina no mencionó a Rusia en su primera declaración, ni durante la Asamblea de la ONU convocada para discutir la invasión de Ucrania. Pero el escenario interno cambió cuando el Ejército ruso lanzó su ofensiva ilegal bajo las órdenes de Putin.

Alberto Fernández y Vladimir Putin durante un encuentro oficial en el Kremlin
Alberto Fernández y Vladimir Putin durante un encuentro oficial en el Kremlin

El cambio de ritmo de Alberto Fernández fue reconocido ayer por la Casa Blanca, que tiene un papel clave en el cierre del acuerdo con el FMI. Sin el apoyo expreso de Estados Unidos, el directorio del Fondo no votará a favor del plan propuesto por Argentina para refinanciar la deuda de 44.000 millones de dólares contraída por Mauricio Macri en 2018.

El respaldo diplomático a la administración Biden -que se transmitió a través de contactos informales entre funcionarios clave de ambos gobiernos- llegó a Balcarce 50 y al Ministerio de Relaciones Exteriores. Y Alberto Fernández se enteró cuando aún estaba en Catamarca, recordando el triunfo de Juan Domingo Perón en las elecciones de 1946. En ese momento, las relaciones bilaterales eran más complejas que ahora: Spruielle Braden todavía era el embajador de los Estados Unidos.

Santiago Cafiero vuela mañana a Ginebra para inaugurar las sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU -que preside Argentina- el próximo 28 de febrero, y se espera que el canciller ratifique allí la condena a la invasión rusa e insisten en la necesidad de resolver los conflictos de intereses geopolíticos a través de mecanismos diplomáticos.

Puede ocurrir que Blinken -secretario de Estado- y el canciller ruso, Sergei Lavrov, asistan a esta reunión multilateral de alto nivel. Si esto sucede, Cafiero pretende realizar reuniones bilaterales con ambos.

Mientras tanto, Alberto Fernández monitorea la situación en Ucrania a través de la información proporcionada por Cafiero y los informes confidenciales enviados por Jorge Arguello -embajador argentino en Washington- y Zuain desde Moscú. Asimismo, desde que comenzó la crisis mundial, el jefe de Estado ha sostenido conversaciones permanentes con Argüello y Zuain.

No se espera que Alberto Fernández convoque a la CELAC para discutir la invasión rusa a Ucrania, ni hay una reunión de emergencia del Mercosur. El Presidente está satisfecho con la respuesta argentina, y comparte la posición pública que desplegó Francisco en su cuenta oficial de Twitter. Hace mucho tiempo que no habla con el Papa, pero rastreo su mirada geopolítica cuando tuvo que opinar sobre sus propios tuits.

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